Deuda pública
Conocé las dos vías de negociación propuestas para la deuda externa: acuerdos con acreedores privados y una salida de largo plazo con el FMI. Explorá también la transición de la deuda en pesos.
Ver todos los temas del PlanDeuda externa: cancelar capital y reducir intereses.
El Plan propone negociar acuerdos internacionales que vinculen la cancelación de deuda argentina con compras de bienes y servicios e inversiones en el país. El objetivo es liberar recursos hoy destinados a intereses y ELIMINAR EL ENDEUDAMIENTO, al mismo tiempo que se amplían los mercados para las empresas argentinas.
La meta es cancelar la deuda externa. Reducir sustancialmente su costo y ordenar sus vencimientos también puede representar un éxito. Cada acuerdo se evaluará por cuánto mejora la situación del país frente a continuar pagando y refinanciando en las condiciones existentes.
La propuesta distingue dos frentes: deuda pública con acreedores privados y deuda con el Fondo Monetario Internacional. Otros compromisos con organismos y gobiernos deberán evaluarse por separado; estas dos vías no agotan todos los acreedores del país.
Acreedores privados: canje mediante acuerdos de aprovisionamiento e inversión
Se invitaría a países que poseen bonos del Tesoro de los Estados Unidos en sus reservas a CANJEAR parte de esos títulos por PESOS DIGITALES para financiar programas plurianuales de compra de bienes y servicios argentinos e inversiones acordadas en el país.
Argentina ofrecería los bonos estadounidenses recibidos a los tenedores de deuda argentina, a cambio de sus propios títulos. Al efectuar dichos canjes, se extinguiría la acreencia del participante externo. Si los títulos argentinos quedan vigentes en manos del BCRA, el Tesoro seguirá adeudándolos al Central hasta rescatarlos: el cambio de acreedor no equivale todavía a cancelar la deuda total. Cada canje requeriría acordar qué títulos se reciben, su valor y las condiciones aceptadas por los participantes.
Qué ganaría cada participante
Argentina buscaría eliminar su deuda externa, abriendo mercados para su producción. Los países participantes obtendrían capacidad de compra e inversión mediante dichos acuerdos por un plazo no menor a cinco años, por lo cual el monto de Pesos Digitales a utilizar cada año no podrá exceder la quinta parte del total.
Por el capital remanente, Argentina reconocerá en Pesos Digitales la misma tasa que rinden los Treasury bonds canjeados, hasta tanto se consuman los montos anuales comprometidos.
Los acreedores de bonos argentinos recibirían libremente los Treasury bonds a cambio de sus títulos argentinos. La aceptación de esas condiciones debe negociarse: el Plan es de aceptación voluntaria, no forzada. Es de suponer que un acreedor externo preferirá un bono de deuda norteamericana antes que uno argentino, aunque la tasa de rendimiento sea inferior y el plazo de amortización más largo.
Una transición con respaldo y obligaciones identificadas
Los Treasury bonds recibidos respaldarían inicialmente los Pesos Digitales comprometidos en los acuerdos. Al entregarlos a los acreedores externos, los bonos nacionales recibidos quedarían como una obligación del Tesoro frente al BCRA. Para poder venderlos en caso de necesidad deberán conservar su vigencia y ser transferibles.
El Tesoro sustituiría gradualmente esos títulos por dólares u otros activos aceptados por la regla de emisión, al ritmo de los montos habilitados para uso anual. Los saldos pendientes de habilitación quedarían bloqueados para gasto y conversión; los digitales habilitados conservarían el compromiso D$1 = USD1.
Se propone admitir transitoriamente títulos nacionales como parte del respaldo. Tienen valor económico, pero no son dólares disponibles: su aporte se evaluará a un valor de venta prudente, contemplando descuentos y disponibilidad de compradores. Si el Central los vende a terceros, esa porción vuelve a quedar adeudada fuera del BCRA.
De dónde podrían salir los recursos
El ahorro neto de intereses externos, los excedentes fiscales del IUN y los ingresos estatales por explotación de recursos podrían contribuir a adquirir divisas en el mercado y aportarlas al Central. Se deberá distinguir lo que corresponde a Nación de lo que reciben las provincias; la inversión privada de proyectos RIGI no es, por sí sola, ingreso del Tesoro.
El ahorro se calculará después de descontar los intereses en digitales prometidos a los países participantes y los demás costos. Las exportaciones cobradas en digitales no incorporan por sí mismas dólares al respaldo. El calendario mensual deberá mostrar recursos, reservas líquidas, títulos disponibles y posibles pedidos de conversión, también si el crecimiento demora.
FMI: negociar una salida de largo plazo inspirada en el Brady
Para la deuda con el Fondo Monetario Internacional, PATRIOTAS propone intentar negociar un acuerdo que permita asegurar el capital a largo plazo y reducir el peso de los pagos periódicos. Se planteará también la responsabilidad del organismo como prestamista y la revisión de las decisiones que dieron origen al endeudamiento excepcional.
Asegurar el capital a treinta años
La alternativa a estudiar consiste en obtener financiamiento para comprar bonos del Tesoro estadounidense cero cupón, destinados exclusivamente a cancelar el capital acordado a su vencimiento. Se compran por menos que el monto que pagarán al final; no entregan intereses periódicos. El costo inicial depende del plazo y del rendimiento disponible cuando se realice la operación.
Argentina negociaría por separado los intereses que deberá pagar durante esos años. El aporte inicial, su fuente de financiamiento, la tasa y las garantías son condiciones a acordar: no se supone un costo fijo del 15% ni una tasa automáticamente igual a la de Estados Unidos. Si la compra de la garantía se financia con un préstamo, también habrá que atender esa nueva obligación.
El Brady histórico reestructuró deuda con bancos comerciales. Aplicar una estructura semejante a la deuda del propio FMI exige estudiar su viabilidad jurídica y conseguir la aceptación del organismo y de los demás participantes. Es una vía de negociación propuesta, no un mecanismo ya concedido a Argentina.
Un objetivo de independencia financiera
Se buscará una fecha de salida de la dependencia crediticia del Fondo. Podrá evaluarse la continuidad de la membresía como parte de esa estrategia, considerando sus consecuencias y el acuerdo de liquidación de obligaciones. Retirarse del organismo no borra la deuda ni impide por sí solo contratar préstamos con otros acreedores.
Antecedente y fuentes para profundizar
La Cuenta de Inversión argentina de 1993 describe garantías de capital mediante bonos cero cupón a treinta años. Los bonos Par en dólares empezaban con una tasa del 4%, que llegaba al 6% desde el séptimo año; el financiamiento de garantías provino de varios organismos. Esas condiciones históricas no se trasladan automáticamente a una nueva negociación.
Ministerio de Economía · Cuenta de Inversión 1993 · FMI · El mecanismo Brady y el papel del Fondo · Convenio Constitutivo del FMI · artículo XXVI y anexo J
Qué haría que un acuerdo valga la pena
La negociación comenzará buscando la cancelación de la deuda externa. Un acuerdo que reduzca sustancialmente intereses, asegure el pago del capital y libere recursos para crecer también podrá ser aceptable. Las concesiones deberán compararse con sus beneficios y con el costo de no alcanzar un acuerdo.
La evaluación medirá capital retirado de manos externas y deuda que permanezca, intereses evitados y nuevos intereses, costo y financiamiento de garantías, vencimientos, recursos fiscales disponibles y riesgo para la convertibilidad. Las mismas garantías no podrán asignarse a la vez al pago de deuda y al respaldo de digitales.
Estas alternativas todavía no tienen resultados cuantificados en el simulador. Su evaluación deberá comparar beneficios, costos y riesgos mes a mes, incluyendo escenarios de ingresos menores a los esperados. Se propone negociar con firmeza, comenzando por acuerdos voluntarios y preparando alternativas viables si no se alcanzan.
Deuda en pesos: reprogramar los pagos de la transición
Para la deuda contemplada en la transición monetaria, el escenario de referencia propone devolver el capital en veinte pagos trimestrales durante cinco años, con una tasa anual del 5%. Es una oferta a negociar con los acreedores, no un acuerdo ya alcanzado.
El cálculo utiliza una estimación de $30 billones de pesos actuales, equivalente a D$ 8.571 millones al tipo de cambio supuesto. Esa cifra no representa la deuda externa ni el total de la deuda pública. Los pagos deberán atenderse aunque la economía no crezca, y todo digital entregado necesitará respaldo.
Los resultados monetarios publicados simulan esta reprogramación. Todavía no calculan cuánto se cancelaría de deuda externa mediante los acuerdos internacionales, los intereses en digitales sobre el capital pendiente de utilizar ni el ahorro neto de intereses que producirían.
